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Un tema clave dentro del conflicto amazónico generado en el Perú es el de la propiedad. ¿A quién le pertenece los recursos naturales de la amazonía, los bosques, la flora y fauna, minerales, petróleo, etcétera?
Hay dos conceptos, una es la concepción del Estado, desde su legislación nacional, y la otra es la concepción propia de las comunidades nativas. Para nosotros, el bosque ha representado durante siglos un modo de convivencia con la naturaleza, de ahí nosotros extraemos las plantas medicinales y obtenemos las plantas comestibles, encontramos nuestra farmacia y nuestro mercado. Y por otro lado, está la concepción occidental. Aquí cambian las cosas. Según esta concepción todos los recursos naturales son patrimonio del Estado, pero aquí habría que subrayar que como el Estado lo representamos todos nosotros entonces somos en parte dueños de ese patrimonio.
¿Ustedes, los pueblos indígenas, reconocen que el subsuelo le pertenece al Estado o no es así?
No, porque tanto el aire como el subsuelo forman parte de nuestro hábitat. Son los recursos naturales que siempre nos han pertenecido, ancestralmente ha sido así, pero el gobierno parece no entender esto: esa es quizá la gran razón de la existencia de tantos conflictos entre el Estado y las comunidades nativas. Entonces llegamos a un punto irreconciliable entre estas dos concepciones que te decía al principio. Por un lado está el Estado con su visión y, por el otro, están las comunidades nativas con otra visión, totalmente divorciados.
Entonces la emisión de los decretos legislativos llevan consigo el sello originario de su fatalidad. No comparten estas dos visiones en una. ¿Cómo analizan ustedes el problema de estos fallidos decretos legislativos implementados en el marco del TLC con los Estados Unidos?
Al margen del TLC, que es la justificación que dio el gobierno para emitir estos decretos legislativos, está demostrado que éstos exceden las facultades para los cuales fueron otorgados, que nada tienen que ver con el TLC. Sobre esto, ha habido una clara intensión de confundir a la población sobre el impedimento legal en el que entraría el TLC peruano con los Estados Unidos si es que se derogan dichos decretos, sin embargo, la propia Embajada de Estados Unidos en Lima se ha encargado de desmentirlo, dijo que la virtual derogación no estancaría el acuerdo comercial.
Este gobierno propone agresivamente la emisión de cinco paquetes de proyectos de ley, que están orientados al despojo y expropiación de territorios comunales, a eso es lo que estaba enfocado. El proyecto de ley de restingas, por ejemplo. Anteriormente, se establecía que los ambos márgenes de los ríos eran intangibles, no eran titulables si estaban dentro de un territorio comunal. En cambio, actualmente, con estas leyes en vigencia, el Estado vio una inmejorable oportunidad para abrir las compuertas a una agresiva inversión en estos lugares que antes eran no aptos para el establecimiento humano. Así se facilitaba el ingreso a las grandes compañías en territorios comunales, sin previo consentimiento con los pueblos originarios. Era una clara muestra de la orientación privatista del Estado.
¿Y qué es lo que sucede por ejemplo con la Ley del Agua o de los Recursos Hídricos?
Siempre se había creído que los lagos y ríos dentro de las comunidades nativas gozaban del respeto a su integridad, pero esto parece terminar con esta ley de los recursos hídricos que impulsó el gobierno del doctor Alan García. Primero se habla de una privatización y después se habla de un centralismo a través de una autoridad nacional del agua que va a establecer el catastro para dar concesiones o contratos de los ríos. Un ejemplo cercano aquí en Madre de Dios es el del lago Sandoval. Anteriormente, históricamente, esa cocha ha sido aprovechada por la gente de Puerto Maldonado para su uso y disfrute. Por ejemplo, para la pesca o para veranear. Pero desde que le dieron en concesión a una empresa turística, ahora ya nadie puede entrar ahí. Esa ley de recursos hídricos está orientada a eso, a la privatización, y aunque se esfuercen en decir lo contrario los señores del gobierno, el entregar en concesión por cuarenta años con posibilidad de renovación es casi como decir privatización ¿o no cree usted que sea así?
Un tema importante es la participación, ¿usted cree que los pueblos indígenas en el Perú, históricamente, han participado en la toma de decisiones con respecto a las leyes o a las políticas de gobierno que les afectan?
No, no creo, históricamente los países han demostrado que implantan las leyes sin tener en cuenta a la otra persona. ¿Cómo podría resultar algo bueno de ello? Cuál podría ser su propuesta, o su alternativa de desarrollo, cuando una ley afecta a los pueblos indígenas y no se hacen esfuerzos para entender su punto de vista, entonces las cosas van por mal camino. ¿Por qué tienen que ser implantados desde arriba sin tener en cuenta a los afectados? Nosotros lo que pedimos es nuestra participación en todos los proyectos de ley de desarrollo del Perú. Que tomen en consideración la voz de los amazónicos.
Cómo entienden los pueblos indígenas el desarrollo, porque se les ha acusado de que ustedes no contribuyen o no dejan contribuir con el desarrollo del país, al tener ociosas grandes extensiones de territorio en la amazonía
Hay que hacer una diferencia. Los pueblos indígenas tienen su propio mecanismo de desarrollo. No son una carga para la sociedad peruana. Imagina tú que miles de indígenas sean desplazados por dos o tres grandes empresas productivas, si a estos indígenas los sacamos de su territorio y los enviamos a Lima, entonces lo que vamos a ver es a estos indígenas pidiendo limosna, porque ya perdieron su casa, su bosque. Ahí ellos obtenían su mercado y su medicina. Ahora, nosotros no nos oponemos al desarrollo compartido con las grandes empresas extranjeras. Lo que nosotros pedimos es que no se nos ignore, tratar directamente con ellos, y que no se nos imponga un modelo de desarrollo vertical que provenga desde un Estado generalmente ineficiente e injusto. El desarrollo que nosotros compartimos es que las empresas ganen, y que las comunidades también ganen, pero que no se dejen los ríos contaminados o los bosques degradados porque de eso vivimos. Queremos que se respete nuestra cultura y nuestra tradición milenaria.
Por Edgard Sulca Paredes
Oficina de Comunicaciones CIPIACI
Fecha: 20/06/2009
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